Interculturalidad y Pueblos indígenas

Interculturalidad y Pueblos indígenas.

Fidel Hernández Mendoza

El primero de enero de 1994, en México, ocurren paralela y simultáneamente dos hechos opuestos que muestran las realidades de la sociedad mexicana. El primero es la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Canadá, Estados Unidos de Norteamérica y México y el segundo; la insurrección armada de los Pueblos Indígenas de Chiapas con el Nombre de Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Ambos acontecimientos evidencian y ponen en juego una serie de fenómenos sociales, políticos, culturales, educativos y económicos como: globalización, neoliberalismo, colonización, libre comercio, homogenización y otros por un lado e indigenismo, autonomías, identidad y otros por el otro.

En este marco político se coloca como mediador y regulador de estas realidades opuestas el concepto de la interculturalidad en el multiculturalismo hasta entonces reconocido pero no aceptado aun. En ese momento, las fuerzas sociales y políticas de México adoptan la interculturalidad como un fenómeno para superar las diferencias raciales, culturales y lingüísticas que se venían arrasando desde los años de la colonia española. El gobierno mexicano poco a poco comenzó a utilizar este término de la interculturalidad en sus decretos y discursos. Es en el campo de la educación donde toma auge y vanguardia el concepto y lo refleja la Constitución Mexicana en su artículo 2, inciso B, fracción 2, donde se establece favorecer la educación intercultural bilingüe para elevar el nivel de escolaridad de las comunidades indígenas. Sin embargo, con la concepción de interculturalidad que se adopta en el sistema educativo mexicano, no se hace más que favorecer los principios de los derechos universales como, el derecho a la igualdad de oportunidades, el respeto a las diferencias culturales y lingüísticas, el derecho a una educación que tome en cuenta los contextos socioculturales y lingüísticas de los educandos y la tolerancia a las diferencias, todo ello en el marco de mejorar las relaciones entre las clases sociales para fortalecer la unidad nacional.

Considerando esto, en los siguientes apartados analizaremos los alcances y las limitaciones del concepto intercultural considerando que los pueblos indígenas lo hemos hecho nuestro no sólo para reclamar una educación incluyente, sino para apostar con ello una reivindicación de nuestros pueblos indígenas dentro de nuestra sociedad neoliberal y globalizante. Aquí relacionaremos interculturalidad con temas como la autonomía indígena, la educación propia, los derechos indígenas y otros. La posición central que tomaremos en este trabajo es la de considerar que la interculturalidad no es un fenómeno para buscar una mejor relación entre personas de distintas culturas sino que va más allá de las personas: la interculturalidad epistemológica, la interculturalidad territorial y la interculturalidad de las formas y prácticas de vida de los pueblos indígenas en relación a otros pueblos, indígenas y no indígenas.
La interculturalidad epistemológica
En las realidades de la educación, la interculturalidad es asumida como la simple incorporación de un buen bloque de contenidos indígenas al currículo ya preexistente, muchos llaman a este proceso como la articulación de saberes comunitarios con el currículo educativo nacional, traducen contenidos de la cultura nacional (occidental) a las lenguas indígenas y viceversa, de ahí que no es casualidad encontrar en las escuelas cuentos como la “caperucita roja” o novelas como “El quijote de la mancha” traducidos a alguna lengua indígenas y con ello se cree que se hace interculturalidad. Probablemente si lo sea, pero no es una interculturalidad reivindicatoria para los pueblos indígenas sino reivindicatoria para la cultura nacional, es como repetir los tiempos en que la biblia se traducía a alguna lengua indígena para asimilar más rápidamente a ese pueblo a una nueva teoría religiosa. Entender la interculturalidad en educación como la incorporación de contenidos al currículo o entenderlo como la traducción de contenidos de una lengua a otra, es no entender la reivindicación de nuestros pueblos indígenas.
La interculturalidad epistemológica no es la selección de contenidos indígenas ajustables a la epistemología nacional occidental, no es la incorporación de la epistemología indígena a la epistemología nacional. Si en la relación de personas de distintas culturas la interculturalidad es la relación de igualdad y de respeto entre ellas, para la epistemología debe ser lo mismo: la epistemología nacional debe de respetar y crear un estado de igualdad con la epistemología indígena. Hacer interculturalidad en educación es reconocer la igualdad de estatus, de legalidad, de institucionalidad del conocimiento indígena con el conocimiento occidental. El conocimiento indígena tiene sus propias áreas de funcionamiento, que no siempre responde a la división del conocimiento occidental. Por tanto, incorporar y ajustar el conocimiento indígena al conocimiento occidental equivale a dar mayor valor a último. Esto lo saben los pueblos indígenas e instituciones educativas que apuestan por la construcción de un currículo propio, ajeno a la de las escuelas occidentales existen en la actualidad.
La interculturalidad en la epistemología indígena puede ser posible cuando la epistemología occidental deje de considerar los conocimientos indígenas sobre el tratamiento de semillas, sobre el uso de suelos, por decir algunos, como meras prácticas tradicionales alejados de la tecnología, y cuando los indígenas dejemos de considerar que nuestros conocimientos y nuestra filosofía sobre la vida y la tierra son simples mitos que no tienen valor ante la ciencia occidental. Nuestra epistemología indígena es una ciencia que debe de relacionarse como ciencia con la epistemología occidental. No se trata de un simple respeto a nuestra epistemología, se trata de una comprensión de ésta.
Interculturalidad y territorio.
La noción de territorio tiene diferentes connotaciones en cada sistema socio-organizativa. Para el capitalismo el territorio es una suma de tierras individuales y mercantiles. Para el comunalismo o la visión organizativa de los pueblos indígenas, el territorio es la suma de tierras colectivas que delegan derechos y obligaciones colectivas. Sin embargo, en las realidades actuales, los territorios indígenas son entes divididos en naciones, estados, provincias, municipios, regiones, distritos y otros. En el caso de México, de acuerdo a las visiones de Estado, el territorio indígena no existe legalmente y se pierde entre el territorio mexicano, seguido la de los Estados, municipios y comunidades. Por ello es que el Pueblo mixteco se asienta en tres Estados de México: Oaxaca, Puebla y Guerrero, su territorio está distribuido en tres Estados. Y sucede lo mismo con las culturas más pequeñas como el Triqui, quienes están distribuidos y controlados por tres municipios no indígenas: Putla, Tlaxiaco y Juxtlahuaca, dentro de un Estado: Oaxaca.
El territorio se asocia con poder. En México, los poderes administrativos son: el federal, el estatal, y el municipal, cada uno de ellos con su respectivo territorio. Los pueblos indígenas como tales no tenemos poder dentro del Estado mexicano porque no se tienen territorios propios reconocidos. Por el contrario, la política administrativa heredada de la colonia y fortalecida con la república federal, dividió y debilitó el poder de los pueblos indígenas. Entregó el territorio y poder indígena a los municipios, a los Estados y esto a su vez a la nación única e indivisible. La consecuencia es que es que los pueblos indígenas no podemos actuar sobre nuestro territorio, sobre todo, no tenemos derechos a tratar nuestros territorios de acuerdo a nuestra visión y sistema organizativo: el comunal y el de los derechos y obligaciones colectivas.
Cuando en 1994 el EZLN irrumpió en el sur de México reclamando autonomía para los pueblos indígenas, se refería al reconocimiento de nuevos poderes, o mejor dicho, pretendía romper con los poderes existentes y reconstruir los territorios indígenas: territorios autónomos. De esta manera, autonomía es otro de los conceptos que se ligan al territorio. El EZLN llama al territorio que controla como territorios autónomos y sucede lo mismo con muchos otros territorios indígenas con la figura de municipios autónomos indígenas. La autonomía es la figura central en la lucha de los pueblos indígenas por nuestra reivindicación, ser autónomos implica tener territorio, implica tener poder, pero sobre todo, implica tener derechos sobre ese territorio.
El reconocimiento de las autonomías indígenas y por tanto de los territorios indígenas, es un tema que no concibe el sistema de Estado-Nación-República en que actualmente se asientan nuestros pueblos, pues este rompe con el poder homogéneo que se tiene sobre los pueblos indígenas. Sin embargo, considerando que el discurso de las luchas sociales y de las políticas sociales es la construcción de sociedades interculturales, valdría aplicar este concepto para crear autonomías interculturales, y con ello, territorios interculturales. La interculturalidad como lo mencionábamos anteriormente, si implica respeto a las diferencias raciales, culturales y lingüísticas de las personas, debe de implicar también respeto a las formas de organización y de concepción de vida de esa colectividad de personas definidas por tener una visión propia para relacionarse con su territorio, por tener un sistema económico, político, social, epistemológico, administrativo, etc., propio.
Interculturalidad territorial implica reconocer y respetar la existencia de distintos territorios. El territorio indígena debe de relacionarse en estado de igualdad jurídica, política, económica y administrativa con el o los territorios no indígenas. Creo que el discurso de la interculturalidad pregonado principalmente por los pueblos indígenas es el reconocimiento y el respeto a sus territorios y formas de organización practicadas pero no reconocidas por los Estados, no se pretende convertir a indígenas los que no lo son.

Los derechos indígenas en la interculturalidad

El sistema jurídico de nuestros pueblos indígenas es a un sistema de derechos colectivos que entran en oposición al sistema de derechos individuales de las sociedades nacionales occidentales. Estos sistemas se deben a que la epistemología, la cosmovisión y los principios de organización social y económica de cada una de estas sociedades son diferentes. El mundo indígena es un mundo del “nosotros” y el mundo no indígena es el de “yo”. De ahí se debe a que existen sistemas jurídicos distintos. No es nuestro afán en este momento hablar de las virtudes o carencias de cada una de ellas, como sistema siguen cierta estructura de poder de acuerdo a ciertos patrones de conducta determinados por otros patrones: los culturales.
Su reconocimiento como sistemas igualmente válidos, con mismo estatus y legitimidad dentro de una nación, es una cuestión todavía pendiente en nuestras sociedades que pretenden ser interculturales. La interculturalidad como lo hemos dicho, no es incorporar ciertas prácticas jurídicas indígenas a al sistema del derecho positivo, no se trata simplemente de reconocer y validar juicios en lenguas indígenas, es en sí, su reconocimiento como igual pero distinto. El reconocimiento del sistema jurídico indígena como igual al sistema jurídico no indígena es otorgar autonomía al primero. Es validar y legitimar lo colectivo y el nosotros dentro de nuestras sociedades nacionales.
El respeto y sobre todo, el reconocimiento de los derechos colectivos que se enmarcan dentro del sistema jurídico indígena en los derechos nacionales y universales, es posible en cuanto los pueblos indígenas adquieran autonomía, en todo en el sentido de la palabra, para decidir colectivamente sobre el proceder que deben de tener sobre el territorio que ocupan.
Fidel Hernández

2 pensamientos en “Interculturalidad y Pueblos indígenas”

  1. La educación intercultural no es necesariamente liberadora, en muchas de la veces, la educación intercultural es colonizante y opresora, por ello, no puede haber una definición de lo que es la EDUCACIÓN INTERCULTURAL (EI). Desde la postura de las polísticas de estado, la educación intercultural implica una relación de reconocimiento mutuo, pero no liberadora, por ello, en México, la EI se dice que es para todos para que vivamos en tolerancia, pero ¿cómo vivir en tolerencia y en igualdad si no rompemos con las relaciones asimétricas que durante más de 5 siglos existen en nuestro país?

    Por ello, para que la EI sea liberadora en nuestras comunidades, debemos de partir del fortalemiento de nuestra cultura, de nuestro sistema propio de organización, de conocimiento y de educación. Esto quiere decir que debemos de partir del fortalecimiento de nuestra identidad y a su vez a la defensa y exigencia de nuestros derechos.

    Nuestra liberación se dará en la medidad en que los pueblos indígenas, como el triqui, no dependan de un partido político, de un sistema educativo nacional, del derecho positivo, etc.

    Asimismo, nuestra liberación se dará cuanto seamos capaces de entender neustro valor, cuando la discriminación no sea una cuestión de importancia.

    La liberación es solo un punto de una nueva sociedad, pero no es el punto de llegada, la llegada es a donde queramos llegar, vale solo seguir la reivindicación.

  2. Hasta ke punto, la educacion intercultural, puede ser liberadora en nuestras comunidades, LA INTERCULTURALIDAD; y esta es su punto dellegada. la educacion intercultural?

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